Interacciones


Hace ya unas semanas que me encontré paseando por el -muy recomendable- blog de Rafael R. Arte en la calle con unas fotos de las que no me he podido escapar desde entonces. Las imágenes tienen una belleza que no me voy a atrever a describir. Prefiero invitarte a un aperitivo aquí y a que visites el blog de su autor Javier Arribas y el del proyecto que enmarca estas fotos…

Latidos del olvido se construye poco a poco con los aportes de múltiples autores. Además del propio Javier Arribas, Enrique Rubio Moreno, Miguel Amorós, Eva Lavilla Rey, Paye Vargas Soria… nos hablan de los lugares abandonados a través de reflexiones y imágenes. Más allá del valor del proyecto como reflexión, también es emocionante ver el poder estético de lo abandonado. Unos lugares iluminados unas veces por los fantasmas de un pasado y, en muchas ocasiones, por los fantasmas de un pasado que no llegó a concretarse más allá de promesas, ilusiones y primeras piedras.


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Arqueologías de futuro por Rafael Reviriego

(+)... Quizá ahora es el momento de reflexionar.
Quizá sea el momento de intentar aprender de los errores. Reflexiones que se hacen desde Latidos del Olvido con su proyecto PAU. Pensamientos sobre el modelo urbanístico y social que nos ha llevado al abismo. Recapitulación necesaria para no repetir errores. Nuevo comienzo reconstruyéndonos como sociedad. Es ahora o nunca.
Preguntas necesarias.
¿Cuáles son tus sueños? ¿De quién son tus sueños? ¿Es tu sueño tu condena? ¿La ilusión es tener o ser?. Preguntas formuladas por J. Arribas en su obra "En el país de las maravillas" dentro del proyecto PAU de Latidos del Olvido
Disfruten de la obra de J. Arribas y Latidos del Olvido en su contexto arqueológico del futuro:


Por Rafael Reviriego (+)

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Aparte de campo y de pinos, la pequeña ciudad vieja, y algún que otro pueblo minúsculo, en Soria también hay arte, y arte de verdad. Javier Arribas es una buena muestra de ello. Cualquiera diría que, cada vez que pinta algo, se la juega: tal es el arrojo que pone en los trazos con que apresa fragmentos de eso indecible que el arte quiere decir y, a veces, llega al menos a mostrar. Como la seriedad con la que el niño de Nietzsche se entrega al juego. Os traigo aquí el proyecto integrado en el colectivo "Latidos delolvido", cuya última expresión ha sido restituir a las sombras como propietarias de una industria cárnica abandonada. O mejor llamémoslo por su nombre: un matadero.
Un domingo cualquiera de primavera, de esa primavera soriana que te hiela los huesos, fuí con Javi y otros amigos a visitar la fábrica y las pinturas que había repartido por las paredes. Lo que encontré fue tremendamente asombroso y concreto. En medio de la solemnidad del abandono, al silencio de los tabiques y los azulejos opacos se adherían las pinturas, las figuras lanzadas con violencia sobre las paredes y recogidas en sus límites precisos. Una inmensa sombra negra, ocupando un ángulo inevitable de una especie de sala de despiece, se me antojó el coloso de Goya emergiendo de su batalla. La experiencia, verdaderamente, sacudiría a cualquiera.
Borja Lucena Góngora
Feacios

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A vueltas con el arte urbano/rural por Rafael Reviriego

... Otro elemento importante y que contribuye a desdibujar la frontera urbano-rural lo constituye el neorruralismo. Dentro de este movimiento muchos artistas emigran de la ciudad al rural, o se plantean mantener su vida fuera de las grandes ciudades, como actitud acorde con unos ideales de vida más sostenible e integrada con el entorno. En contraposición a un neocapitalismo urbano donde todo es comercializable, hasta las experiencias. Arte crítico y reflexivo frente al ocio como mero pasatiempo de consumo rápido.

Este movimiento neorrural corre paralelo con el crecimiento en las grandes ciudades de los movimientos sociales de barrio y nuevos activistas ciudadanos. En ambos casos, aunque cambia el contexto físico, existe un mismo ideario subyacente en el que se mezcla una amalgama de conceptos comunes: cultura libre, anticapitalismo, autogestión, autoproducción, ecologismo, nuevos modelos de consumo sostenible, espacio público, propiedad comunal, bancos de tiempo, moneda social, copyleft y arte no comercial. Como expresión plástica de estas ideas, el arte urbano/rural está presente tanto en los centros sociales de las barriadas de la ciudad como en sus equivalentes rurales. La filosofía no mercantilista, independiente, de reivindicación y apropiación del espacio público del arte urbano/rural se acopla perfectamente a estos modelos de pensamiento.

Dentro de esta línea de reapropiación de los lugares abandonados, olvidados, sean del rural o no, se encuentra el concepto de creaocupación del colectivo Latidos del Olvido. Como muestra, la impresionante intervención Estado Interior de J. Arribas, integrante del citado colectivo, en colaboración con Pablo S. Herrero y realizada junto al cementerio del arte de Morille (Salamanca) durante el evento Kedarte 2012.


Javier Arribas – Latidos del Olvido en Kedarte2012 – Morille (Salamanca)


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El colectivo "Latidos del Olvido" lo forman Javier ArribasPaye VargasEnrique Rubio y Diego Llorente; cada uno de ellos maneja un lenguaje artístico, una mirada diferente a la hora de abordar lo que ellos denominan la “crea-ocupación" de dichos lugares abandonados.
Uno de sus miembros fundadores, Javier Arribas, por ejemplo, llena las paredes y los muros abandonados de rabiosos trazos expresionistas, que recrean literalmente las sombras de personas que pudieron proyectarse sobre ese mismo espacio; su pintura es natural, orgánica, invade las paredes con agua y barro, o construye sus esculturas con materiales prestados de la naturaleza y amasados con espíritu póvera. No sorprende que sus intervenciones hayan ocupado, entre otros espacios, los muros de La Tabacalera, esa fábrica enorme que ha transformado el madrileño barrio de Embajadores en un nuevo Berlín vanguardista.
Little Nemo's Kat

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Tuve mi primer contacto con Javier Arribas, como consecuencia de la inclusión de una de sus pinturas en el libro “Soria. Resiliencias” y debo confesar que fue para mí el descubrimiento gratificante de un artista que ya entonces me pareció digno de tener muy en cuenta, opinión que con el tiempo se ha reforzado, conforme he ido teniendo acceso a una obra variada, honesta, imaginativa y a veces arriesgada en sus planteamientos.

Artista versátil, no se limita a la pintura y tenemos la oportunidad de contemplar alguna de sus otras facetas, como son la de grabador y autor de instalaciones destinadas a ofrecerse a la vista de los transeúntes en cualquier espacio público.

Fue precisamente en una plaza de la ciudad de Soria, de la que es oriundo, donde encontré una mañana parte de lo que ahora se muestra en la Fundación Díaz Caneja y, ya de lejos, intuí que allí estaba su mano y apresuré el paso hasta colocarme frente a una especie de laberinto, obra de arte colectiva y paseable con vocación fronteriza, que podría ser a un tiempo escultura, instalación, pintura, poesía visual… y no pude por menos que dedicarme a hacerle fotografías desde todos los ángulos posibles, sorprendido gratamente  por una mezcla de porte escultórico, casi constructivista, muy adecuada al lugar.

Pero ¿cuál es la característica fundamental de la obra de Javier Arribas? Difícil es definirlo, porque si variadas son sus propuestas -también es fotógrafo, aparte de escultor, grabador y pintor-, no menos diversos son sus planteamientos e indagaciones, abarcando un abanico que va de la figuración más o menos explícita, concreta a veces, difusa otras, expresionista algunas o denotando movimiento, a la abstracción más decidida y de lo plano a lo textural, lo que no resta continuidad a su trabajo de explorador ni le priva de un estilo propio y reconocible, en el que domina con cierta asiduidad, sobre todo cuando de su pintura abstracta o de su grabado se trata, el uso de colores luminosos de variada tonalidad -azules, naranjas, verdes, amarillos-, o el contraste, ciertamente muy bien elegido.

Soria, la ciudad donde Arribas desarrolla su labor, es pese o gracias a su posición periférica, un núcleo de muchos y buenos artistas contemporáneos y prueba de ello fue el prestigioso grupo SAAS, tan activo en las décadas de los 60 y 70 del pasado siglo, pero nadie piense que el ambiente creativo soriano vive de esas rentas, que con lo rápido que corren los tiempos, parecen ya un poco lejanas, porque las nuevas generaciones de pintores procedentes de esa provincia están suponiendo, sin duda, un magnífico relevo, aunque como consecuencia de la diáspora no formen un grupo tan cohesionado como aquel.

Javier Arribas es uno de esos nuevos creadores a los que, sinceramente, merece la pena seguir porque su equipaje artístico es francamente digno de ser contemplado, posee la formación necesaria para canalizar su imaginación con conocimientos técnicos innegables, y su capacidad de trabajo y afán de indagación apuntan a que estamos hablando de un creador serio. Verdaderamente serio.



 En estos momentos, su trabajo está centrado en el desarrollo de la pintura en gran tamaño, Pintura-Acción, realización de cortometrajes y creación de obra gráfica, pictórica, fotográfica y digital. Además está inmerso en el proyecto “Latidos del olvido”.